domingo, 21 de febrero de 2016

Se me acabaron las palabras y brotaron los besos.

Me echaba de menos y me encontré en ti.

La alocada, imprudente, insensata, que dice lo que siente sin pensar en las consecuencias.

La romántica, apasionada, salvaje, provocadora, sensual...

La curiosa, indiscreta, que nunca sabe lo suficiente.

La sensible, tierna, sentimental e impresionable.

La miedosa, que siempre ha parecido más dura de lo que es en realidad, pero que tiene el alma de cristal y enseguida se hace pedazos.

La niña inmadura que un día fui y que se ha reencontrado. 

Y la adulta que sabe lo que quiere y no tiene miedo a buscarlo.

¡Gracias espejo!




Dibujo Christo Dagorov

viernes, 12 de febrero de 2016

Nunca debes dejar de amar.


Aunque te duela reconocerlo para poder hacerlo.

Aunque te cueste mucho comprender que lo necesitas

Aunque te angustie pensar que eres egoísta por privar a los demás de una parte que siempre has considerado suya.

Aunque te moleste aceptar los complejos, miedos y frustraciones.

Aunque siempre hayas creído que ese amor no era merecido.

Nunca, nunca se debe dejar de 
AMAR A UNO MISMO.

El único amor que dura para siempre es el AMOR PROPIO.

Y si no sabes debes aprender a aceptar tus defectos, tus virtudes, para poder conocerte y respetarte, y sólo así podrás amar bien a los demás.




miércoles, 10 de febrero de 2016

¿De dónde nacen las lágrimas?

Nacen de la soledad, sobre todo de la soledad compartida.
Se nutren de los recuerdos, de los buenos o malos momentos.
Germinan con los sueños rotos, inalcanzables, imposibles.
Afloran con la nostalgia, con la añoranza de lo que tuvieron o hubieran querido.
Florecen silenciosas, prudentes, sigilosas, pero cuando abren al fin sus pétalos revientan, estallan y es imposible acallarlas.
Se marchitan de tanta sal, de tanta humedad y tan poca luz.
Y al fin mueren por agotamiento o para dar paso a una nueva fantasía que las hará renacer de nuevo.


martes, 2 de febrero de 2016

Ya no creo en el amor

Ya no creo en el amor. 
Sobre todo no creo en el que jura por lo más sagrado eso de "nunca lo volveré a hacer". El que ni siquiera intenta hacerlo mejor. El que te tiene en un sin vivir por no saber si estará bien, cuándo  volverá, cuánto habrá sido esta vez o dónde estará y con quién. El que te miente por sistema. El que te hace sentir culpable. El que te critica y veja sin razón. El que no te cuida ni protege cuando más lo necesitas, a cambio te humilla por débil y enferma. El que no comparte contigo nada que te guste pero sí quiere que tú lo hagas por el, a riesgo de merecer más críticas por no hacerlo "ya que es muy sano y te vendría muy bien". Malditas las ganas que tienes de hacer nada después de que te humillen diciéndote que no te cuidas, que has sido una mujer preciosa pero te has dejado y no haces nada para que se enamore de nuevo.
El que después de una reconciliación vuelve a casa llorando a su ex y, sabiendo perfectamente el daño que te estaba causando, continúa hablando con ella según el "del tiempo".
El que no piensa más que en sí mismo y en el daño que yo y sólo yo voy a provocar en nuestras hijas porque ya estoy cansada de tragar y exijo que se vaya de casa.
El que para mostrarse cariñoso te toca la espalda como si fueras un perro mendigando algo de amor.
El que es incapaz de tener ni un mínimo detalle cuando tú te desvives por tenerlos con el.
El que nunca te halaga pero se le da muy bien despreciarte.
El que no te toca ni con un palo y cuando lo hace es con desgana, rápido  y mal para acabar con ese suplicio cuanto antes.
El que no te da lo que necesitas y desgraciadamente tú necesitas mucho y el no está a la altura.
El que cree que con dos días prestándome algo de atención se te pasa y puede seguir haciendo lo de siempre. Nada. Nada para solucionar los problemas. Nada para salvar la relación.
No creo en el amor que no quiere nadie.
No quiero el amor que nadie merece.
No creo en el amor que no me merece.